Blog especial de la Revista CRÒNICA Digital de la Vall d'Albaida
Dedicat a les Festes de Moros i Cristians d'Ontinyent
Juliol-Agost de 2009 cronicamic@gmail.com


La nostra portada. Obra d'Àngel Alberca

dilluns, 17 d’agost de 2009

El Sultán en su Harén


Pepe Conejero



Queridas amigas y amigos todos. Este año no soy cristiano. Me paso a los moros. Soy un Sultán en mi harén particular rodeado de 5 mujeres y un lacayo para mi solito que están siempre a punto de satisfacer todos mis caprichos. Bueno, no siempre, porque a veces se hacen los remolones cuando me pongo un poco pesado.

Además, va a ser la primera vez que no salga a fiestas desde la refundación de los Estudiantes. ¡Cuarenta años saliendo a fiestas! Desde que un servidor con Rafa Doménech, Rafa Torró, José Javier Renú y unos cuantos más que sí que recuerdo pero que no me da la gana citar fundamos la comparsa, que no había dejado de ponerme mis mejores galas para ir a los actos oficiales. Ya me tocaba descansar un año, ¿no?

Ya sabréis que me han hecho una operación de corazón, de esas gordas. Y todo va de maravilla, aunque he tenido que desistir de muchas de mis costumbres. Aquellos paseos diarios por la calle saludando a los amigos y amigas los he cambiado por los paseos por las zonas de sobra de mi casita. Los actos de fiestas los estoy ya siguiendo por la tele y los pienso ver casi todos también desde la pequeña pantalla. La entrada la veré desde casa de dos amigos que me han invitado. A ver la entrada, casi toda, no hay que abusar que estoy con eso de la convalecencia y a cenar. ¿Sabéis? Eso son amigos de verdad. Y como no quiero quedar mal con ninguno de los dos, en casa del primero cenaré y en la del segundo recenaré, farem el resopó que decimos aquí en Ontinyent.

Os agradezco a todos los muchos saludos y recuerdos que me mandáis y las llamadas telefónicas interesándoos por mi salud. Nunca pensaba que tendría tantos amigos y amigas. No tengo una libreta tan grande para anotar todos los nombres de amigos y amigas que tengo. Me alegra que os alegréis por mi segundo nacimiento después de la operación. Y si alguien esperaba que ya no volviera del hospital, que es fota, que encara estic ací per a donar la llanda i molta llanda. ¿Qué se habían pensado?

No os preocupéis por mi, queridos amigos y amigas. Es verdad que vivo mi postoperatorio como un auténtico Sultán. O como un Marahá como dice mi yerno. No me privo de nada. Con mi caldito o mi zumo de frutas frequito a punto, mi auixador de mosques siempre en la mano derecha, como si del cetro real se tratara, mi mando a distancia de la tele, símbolo de autoridad moderno donde los haya, mis almohadas repartiditas adecuadamente por todas mis partes nobles y no tan nobles… Incluso me cae la baba con los bailes del vientre de mis doncellas que se me ofrecen a diario en la piscina, alegrándome la existencia. Porque eso sí, mi piscina parece algunos días, sobre todo los fines de semana, la piscina municipal de llena que está. No sé qué diría mi médico si supiera como se me alteran los latidos del corazón con tanto sobresalto emocional. Seguro que me reñiría, me advertiría que no es lo mejor para mi restablecimiento saludable. Pero, ¿qué quieren que les diga? Més val viure vint anys a gust que cent a disgust. O algo así decían los de antes. Además, si emocionarme por lo que me quieren me perjudica el corazón, así podré disfrutar mucho más tiempo de los efectos convenientes de la convalecencia. No iban a ser todo inconvenientes.

Eso sí, el próximo año saldré otra vez a fiestas si Dios quiere. Colgaré el traje de Sultán y me pondré otra vez el de Estudiante. Y por muchos años.

Un abrazo muy fuerte a mis queridísimos amigos y amigas y que lo paséis tan bien de festeros como yo de Sultán. ¡Chicaaaaas! Va, enchufad el ventilador que me está subiendo la calentura. ¡Ja, ja, ja…!

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